En el vado del Yabok, en plena noche, Jacob lucha con un «hombre» misterioso hasta rayar el alba. Sale herido en el muslo — y con un nombre nuevo: Israel. Es la escena que da nombre a nuestro pueblo: los que luchan y permanecen.
Bereshit 32:23-30
La lucha en la noche
¿Quién era el que luchó con Jacob? ¿Un ángel, el «príncipe de Esav», su propia conciencia? Estudiaremos el texto y las lecturas de los comentaristas, y el detalle central: Jacob no suelta hasta recibir una bendición. De la lucha no se huye: se sale bendecido.
«No te llamarás más Jacob sino Israel, porque has luchado con Dios y con hombres, y has podido». Jacob — el del talón, el que esquiva — se convierte en Israel: el que enfrenta de cara. El nombre de todo el pueblo nace de una noche de lucha.
Bereshit 32:31-33
La herida y el sol
Jacob sale cojeando y «le brilló el sol». De aquella herida nace una memoria viva: hasta hoy no comemos el guid hanashé (nervio ciático). Veremos cómo un episodio de la Torá se convierte en práctica que los judíos guardan miles de años después.
Recursos para el docente
Texto y arte
Comparar la ilustración de la lucha con el texto: ¿qué eligió mostrar el artista? ¿Qué dejó fuera? Los alumnos crean su propia versión de la escena.