La noche de la boda, Lavan cambia a Rajel por Lea. El engañador es engañado: Jacob, que se vistió de Esav ante su padre ciego, recibe ahora a una novia velada que no es la que esperaba. La Torá enseña con espejos.
Bereshit 29:21-30
«¿Por qué me has engañado?»
A la mañana, «he aquí que era Lea». Jacob protesta y Lavan responde con ironía afilada: «No se hace así en nuestro lugar, dar la menor antes que la mayor». Analizaremos la medida por medida: el que aprovechó la ceguera de su padre es engañado en la oscuridad de la noche.
Los sabios cuentan que Rajel entregó a su hermana las señas convenidas para no humillarla. En el corazón del engaño de Lavan brilla el sacrificio de Rajel — por eso, dice el midrash, su llanto tiene poder ante Hashem generaciones después.
Bereshit 29:31-35
Lea, la no amada
«Y vio Hashem que Lea era aborrecida, y abrió su matriz». Los nombres de sus hijos son un diario de su corazón: Reubén («ha visto mi aflicción»), Shimón («ha oído»), Leví («se unirá»), y al cuarto: Yehudá — «esta vez agradeceré a Hashem». Estudiaremos el camino de Lea del dolor a la gratitud.
De Yehudá — el hijo del agradecimiento — saldrán los reyes de Israel y su nombre: yehudim, judíos. Somos, por nombre, los que agradecen.
Recursos para el docente
Actividad: los nombres cuentan
Cada alumno investiga el significado de su nombre y quién lo eligió y por qué. Conexión con los nombres de los hijos de Lea y Rajel como expresión de lo vivido.